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t amo Dioshito

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Hola esta idea se me ocurrió p q todos tengamos acceso a oraciónes q nos acercan más a Diosito, así podemos rezar con sólo hacer un click aqui... jejejeje
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Mayra
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Lelishienta
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La Divina Misericordia
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han
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εïз--vanecia_-¨-_-ஐ
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PAULINE./la loupiote,/
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Oº Ạпđгєіпа ₣єгміп ۵ ºO
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Edith

t amo Dios mussshhhhoooo musshhhoooo !!!!!!!!!!

quedate en mi corazón siempre...

Dios los bendiga hoy y siempre

tu eres nuestro visitante:

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v nius: hola a todozzzzzzzz... puse una nueva sexion llamada - εïз Recemos juntos εïз - dnd ns podamzz unir en oración, aquí pueden escribir alwuna petixion, preocupaxion, nexezidad, molestia, intranquilidad, sentim negativo, enfermedad, kerer ser mejor, o pedir x alqien massss... sea quien sea... estan invitadzzz todozzz, zta en uds pedir, rezar y agradecer jejejeje...  link: http://t-amo-dios.spaces.live.com/blog/cns!351ADB8440A124AF!1335.entry   Unidos en Dios lograremos q más almas, q no creen o no le conocen, vayan hacia Él.

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Este espacio ya tiene dos años!!!!!!(17feb2006

 -yuju!!!- y

confío en Dios

a q me ilumine y guíe p organizarlo y poner oraciones y reflexiones  q nos acerquen más a El y a su voluntad.

Son bienvenidos todos sus comentarios,

Si quieren compartir aquí alguna experiencia corta o larga q hayan tenido con Dios.... la dejaré publicada... y periódicamente las pondré en el blog...

Continuamente estaré actualizándolo... tengan fe y esperanza.

Hay secciones de oraciones y novenas para pedir protección y ayuda a Dios y sus Santos, y si alguien quiere mandarme imágenes q tengan de Dios y de sus ángeles serán gratamente aceptadas, pls evíalos a:

t-amo-Dios@hotmail.com

(también trato d estar conectada con este email en el msn)  

 

Este espacio es en agradecimiento a mi Dios Padre, mi Buen Jesús y a mi reconfortante Espíritu Santo q nos ama musshhhoo y p q todosh uds tengan un rinconcito donde sentirse con El cuando no tengan armas con q luchar, y poco a poco lo puedan ver en todo lugar y momento.

 

 εïз  sólo kiero servirles con éste space publicando reflexiones y oraciones...   εïз

 

- pls deja tu comentario y comparte alguna experiencia q hayas tenido o tengas con Dios, pk hay veces q necesitamos escuchar + de El en nuestra vida común, hay mussshhhooosss q todavía no creen q El esta aquí y si nos puede ayudar en todo momento... ayúdame pls??... bessshhhhos

 

Gracias a todos y principalmente a Dios x todo lo q me ha regalado: mi familia, mis amigos, mis Oblatitas franciscanas, mi angelito de la guarda, las personas q me rodean y x tener acceso al internet... jjjejeje.... 

- εïз -

y tamb a todos aquellos q se toman el tiempo de mandarme unos emails preciosos con reflexiones y oraciones... son de gran ayuda... y hacen tanto bien... así el maligno se quedará fuera d nosotros permaneciendo juntos en Dios

 

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εïз -   Hay alguien q percibe las necesidades y anhelos + hondos d tu corazón   - εïз

Les deseo q Dios renueve su vida con un espíritu fiel y un corazón puro lleno d Su Amor... jejeejjee... los keromuxo... y rezo x todos uds q entran aki... sorry q no les he konteztado sus msg pero he tenido problemas con mi kompu y todo lo k tenia... pero si los leo todos... y se los agradezco muxixixiixixixiximo d corazón.... Dios los bendiga muxo...

 

Los 10 Mandamientos y el pecado

El pecado.

Lee esto, sólo si quieres comprometerte a alejarte de el.

 

 

La Vida del Cristiano (Parte 1/4)

http://rosario.org.mx/doctrina/10man_1.htm

 

¡Hola! Bienvenido. Muchos nos llamamos cristianos, pero por desgracia, no todos saben en qué consiste este nombre. Cristiano es el que "sigue a Cristo", es decir, sigue su doctrina, sus mandatos, su forma de vivir. La vida cristiana no consiste solamente en participar de ciertas ceremonias o actos litúrgicos, como son recibir los sacramentos, ir a Misa, rezar, etc. La vida cristiana va mucho más allá: abarca cada una de las actividades que una persona realiza y se ejerce durante todos los días de la vida.
Por esto hemos querido incluir en esta página algo acerca de las actitudes concretas que deben caracterizar a toda persona bautizada en la Iglesia de Cristo, tomando del Catecismo de la Iglesia Católica lo que nos enseña en cuanto al comportamiento de todo cristiano.
Presentamos, a manera de curso en cinco partes, lo que la Iglesia nos enseña acerca de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, desde luego de manera mucho más breve de cómo lo hace el texto. Te invitamos a que consultes dicho Catecismo para que profundices más en este tema.

 

 

La Dignidad del hombre   

"Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó"
(Gn 1,27).
El hombre ocupa un lugar único en la creación: está hecho a imagen de Dios. De todas las
criaturas sólo el hombre es capaz de conocer y amar a su Creador, sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad. Dios creó al hombre racional dándole la dignidad de persona, dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos; quiso dejarlo en manos de su propia decisión, para que busque a su Creador libremente y alcance así la plena y feliz perfección.
El hombre posee facultades superiores para alcanzar esa perfección. Estas facultades son la libertad, la inteligencia y la voluntad. La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.

 

La conciencia moral   Los actos humanos libremente realizados, son calificables moralmente como actos buenos o actos malos.

El acto moralmente bueno es el que busca un bien propio y de los otros.

Un acto moralmente malo es el que daña a uno mismo y/o a otros.

En lo más profundo de su ser el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal. El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón, es esta la conciencia, el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está sólo con Dios. La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona reconoce si un acto es bueno o malo. La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral, para distinguir entre los actos buenos y malos y para asumir la responsabilidad de los actos realizados. Es necesario formar la conciencia rectamente, para ello es preciso formular un juicio de acuerdo con la razón y con la ley divina.

 

El pecado 
"Pecado" es un concepto teológico, no psicológico ni sociológico, por lo que solo las ciencias religiosas lo estudian como tal, sin embargo, es la realidad más trágica del hombre; nadie puede ignorarlo, aunque se le dan otros nombres. El concepto pecado se entiende a la luz de la fe y de la Revelación cristiana; se define como una ofensa a Dios; San Agustín dice que es "amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios". El hombre, fue creado en el "paraíso", es decir, en estado de gracia; desde el principio pudo elegir entre participar de la comunión con Dios o alejarse de Él. Tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su Creador y abusando de su libertad, desobedeció el mandato del Señor. En esto consistió el primer pecado del hombre. En adelante, todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad. La Escritura muestra las consecuencias dramáticas de esta primera desobediencia: el hombre pierde inmediatamente la gracia de la santidad original; la armonía en la que se encontraba, establecida gracias a la justicia original, queda destruida; el hombre "vuelve al polvo del que fue formado"; la muerte hace su entrada en la historia de la humanidad. (Cf. Gn 3, 1-24) La variedad de pecados es grande. La Escritura contiene varias listas, (cf. Gal 5,19-21; Rom 1,28-32; 1Co 6, 9-10). Se pueden distinguir los pecados según su objeto, según las virtudes a las que se oponen, o según los mandamientos que quebrantan. La raíz del pecado está en el corazón del hombre.


Conviene valorar los pecados según la gravedad:

 

Pecado original.
Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él sólo, sino para toda la naturaleza humana. Cediendo ante el diablo, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Esto es lo que conocemos como pecado original o pecado de los orígenes. Sin embargo, Dios no abandona al hombre al poder de la muerte, inmediatamente anuncia de modo misterioso la victoria sobre el mal y el levantamiento de su caída: anuncia al Mesías redentor, que nos traerá su Gracia para poder vencer al pecado: "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Rm 5,20) (Ver: Sacramentos - La Gracia Divina) El hombre está expuesto siempre al pecado. Es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. El pecado hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. San Agustín lo define como "una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna".

 

Pecado mortal.  
El pecado mortal priva al hombre de la gracia de Dios, lo aparta de Él, por una infracción grave a la Ley de Dios.

Características del pecado mortal:

Para que un pecado sea mortal se requiere que sea cometido con pleno y deliberado consentimiento.

 

El endurecimiento del corazón no disminuye, sino aumenta, el carácter voluntario del pecado.

Para borrarlo es necesaria una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y

Una conversión del corazón del hombre = el Sacramento de la Reconciliación. (Confesión)

 

Son pecados mortales, además de las faltas a la Ley de Dios:

"El que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien será reo de pecado eterno" (Mc 3, 29) Jesús se refiere a quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento, rechazando el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo. Este proceder puede conducir a la condenación eterna.

 

Los pecados capitales son los que tienen que ver con los vicios, contrarios a las virtudes, se llaman capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula y la pereza.

 

Pecado venial El pecado venial deja subsistir la gracia de Dios, aunque la ofende y la hiere, haciendo al hombre aun más débil ante las tentaciones.
Un pecado es venial cuando falta en materia leve a la Ley de Dios, o cuando se desobedece a esta Ley en materia grave, pero sin pleno conocimiento.


El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal. Para borrarlo es preciso la gracia de Dios y el arrepentimiento del hombre.


San Agustín dice a cerca del pecado venial: "El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados leves no los consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión…."

 

La proliferación del pecado. El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra vicio por la repetición de actos. De ahí resultan las desviaciones de la conciencia y la confusión entre los actos buenos y los actos malos. Así el pecado tiende a reproducirse y a reforzarse.


El pecado es un acto personal. Pero se tiene una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando se coopera a ellos:

 

-participando directa y voluntariamente;

-ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;

-no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo;

-protegiendo a los que hacen el mal.

 

Así el pecado convierte a los hombres den cómplices unos de otros. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la voluntad de Dios. Las "estructuras de pecado" son expresión y resultado de los pecados personales; se convierten entonces en "pecado social".

 

 

Vicios. Un vicio es la repetición de una conducta destructiva, repetición que se vuelve costumbre. Los vicios se catalogan según las virtudes a las que se oponen, generalmente se refieren a los pecados capitales. Se llaman pecados capitales porque son fuente y raíz de otros pecados, son pecados mortales cuando quebrantan en materia grave algún mandamiento de la Ley de Dios. Contra cada pecado capital se debe buscar la práctica de una virtud:

 

Soberbia, es el deseo desmedido de ser preferido antes que otros por creerse superior. Este pecado perdió a los ángeles rebeldes y provocó el pecado original. Contra la soberbia está la virtud de la Humildad.

 

Avaricia, es el deseo desordenado de las riquezas. El avaro pone los bienes materiales antes de cualquier otra situación y antes de las personas. Contra la avaricia está la virtud de la Generosidad.

 

Envidia, es sentir tristeza o coraje por el bien ajeno. La envidia no permite vivir en paz, pues el envidioso está siempre pendiente de los demás, sufriendo por sus éxitos. Contra la envidia está la virtud de la Caridad.

 

Ira, es el deseo desordenado de venganza. Es muy fácil ser presa de la ira, pues con frecuencia somos víctimas de daños e injusticias. Contra la ira está la virtud de la Mansedumbre.

 

Lujuria, es el deseo desordenado de los placeres sexuales. La cultura moderna, provoca caer fácilmente en este pecado, por lo que es preciso estar muy atentos. Contra la lujuria está la virtud de la Castidad.

 

Gula, es el gusto desordenado por la comida y la bebida. Las prácticas piadosas como el ayuno y la oración, ayudan a controlar esta tentación. Contra la gula está la virtud de la Templanza

 

Pereza, es la falta de ánimo para cumplir las propias obligaciones y para hacer buenas obras. Contra la pereza está la virtud de la Diligencia.

 

El hombre puede vencer a los vicios si recurre a la gracia de Dios, proponiéndose a practicar las virtudes que harán desaparecer la práctica del vicio.

Los 10 Mandamientos y el pecado

La Vida del Cristiano (Parte 2/4)

http://rosario.org.mx/doctrina/10man_2.htm

 

La Ley ó Los diez Mandamientos

El hombre, llamado a la felicidad, pero herido por el pecado, necesita la salvación de Dios. Esta salvación el hombre la recibe por medio de Cristo, sin embargo tiene que esforzarse por merecerla, para eso, cuenta con la ayuda de la ley que lo dirige y de la Gracia de Dios que lo sostiene.

 

Ley Natural
La ley natural está gravada en el corazón del hombre, le permite reconocer mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira. No es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en el hombre por Dios, para conocer lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar.

 

Esta ley es Universal en sus preceptos, expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales.

 

Inmutable, permanece a través de las variaciones de la historia y subsiste aun con las diferencias de los pueblos y las culturas.

 

Indispensable para la edificación de la comunidad de los hombres y proporciona la base necesaria a la ley civil que se adhiere a ella.


Los preceptos de la ley natural no son percibidos por todos de manera clara e inmediata, por eso el hombre necesita de la Gracia de Dios y de la Revelación para conocer claramente las verdades religiosas y morales.

 

Ley Moral  
La Ley Moral es la ley revelada por Dios en las Escrituras: son los Mandamientos de la Ley de Dios. Es lo que debe regir el comportamiento de todo hombre creyente. Se encuentran en el Antiguo Testamento y se comprende mejor en el Nuevo Testamento. La Ley del Evangelio, "da cumplimento", purifica, supera y lleva a la perfección la Ley antigua (Cf. Mt 5, 17-19).


Los Diez Mandamientos, lejos de ser una lista de prohibiciones que nos incomoden, son un verdadero regalo de Dios. Pongamos un simple ejemplo: el fabricante de un aparato debe incluir un instructivo de uso a quien lo adquiere, de lo contrario el consumidor no sabrá como hacerlo funcionar, por más maravilloso que el aparato sea.


Bueno, aunque sea muy burda la comparación, Dios es nuestro "fabricante", es decir nuestro Creador, por tanto, sólo Él sabe como podemos "funcionar" realmente, como podemos ser felices y conseguir nuestra realización plena. Por eso, nos reveló su Ley, el "instructivo" con las disposiciones claras de cómo debe ser nuestro comportamiento, si seguimos esa Ley, estamos seguros de que vivimos como lo que somos: Hombres y Mujeres, -con mayúscula- hechos a imagen y semejanza de Dios. Así es que veamos en los Diez Mandamientos el inmenso Amor de Dios que nos quiere ver felices caminando en esta vida por el sendero seguro que nos lleve hacia Él.

Jesús en el Evangelio, se refiere de una forma muy clara a los Diez Mandamientos:
"Se le acercó un joven y le dijo: Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna? Jesús contestó: ¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos…… Amar al prójimo como a sí mismo".
(Mt. 19-16-21).

 

Ante la pregunta del joven a Jesús, Él le responde primero invocando la necesidad de reconocer a Dios como "el único Bueno", como el Bien por excelencia y como la fuente de todo bien. Luego Jesús le declara la necesidad de guardar los mandamientos. Ser Cristiano -seguir a Jesús- implica cumplir los mandamientos, a los que Él da la plenitud perfecta. El Decálogo debe ser interpretado a la luz del doble y único mandamiento del amor, plenitud de la Ley. (Cf Jn 13,34; 15,21)

 

Los diez mandamientos
La palabra Decálogo significa literalmente "diez palabras", que Dios reveló a su pueblo en la montaña santa. Se refiere a "Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios".


El Decálogo se comprende ante todo cuando se lee en el contexto del Éxodo, que es el gran acontecimiento liberador de Dios en el centro de la Antigua Alianza; indica las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado. El Decálogo es un camino de vida. Pertenece a la revelación que Dios hace de sí mismo y de su gloria. El don de los mandamientos es regalo de Dios y de su santa voluntad. Dando a conocer su voluntad, Dios se revela a su pueblo.


Los Diez Mandamientos enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo. Los tres primeros se refieren más al amor de Dios y los otros siete, al amor al prójimo. Sin embargo, el Decálogo forma un todo indisociable. Transgredir un mandamiento es quebrantar todos los otros. No se puede honrar a otro sin bendecir a Dios su Creador. No se podría adorar a Dios sin amar a todos los hombres, que son sus criaturas. El Decálogo unifica la vida teologal y la vida social del hombre.


Los Diez Mandamientos, por expresar los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, revelan en su contenido primordial obligaciones graves. Son básicamente inmutables y su obligación vale siempre y en todas partes.


La Iglesia reconoce en el Decálogo una importancia y una significación primordiales. En el siglo XV se tomó la costumbre de expresar los preceptos del Decálogo en fórmulas rimadas y fáciles de memorizar. Los Diez Mandamientos, como la Iglesia los enseña, son:

 

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas

2. No Tomarás el nombre de Dios en vano

3. Santificarás las fiestas

4. Honrarás a tu padre y a tu madre

5. No matarás

6. No cometerás actos impuros

7. No robarás

8. No dirás falso testimonio ni mentirás.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros

10. No codiciarás los bienes ajenos

 

Aunque la mayoría de las fórmulas empleadas en la lista de los Diez Mandamientos, están redactadas en forma de prohibiciones, aquí las traduciremos a invitaciones positivas para actuar como Jesús quiere que actuemos, sin dejar de mencionar la manera original para enumerar cada uno de los Mandamientos.

 

1er MANDAMIENTO: "AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS"
"Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor y tú amarás a Yahvé tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Dt 6,4-5) "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente" (Mt 22,37).

 

En el Evangelio de San Mateo, Jesús resumió los deberes del hombre para con Dios de manera muy clara, afirmando el primer mandato del Decálogo.


Dios se da a conocer recordando su acción todopoderosa, bondadosa y liberadora en la historia de aquel a quien se dirige: "Yo te saqué del país de Egipto, de la casa de la servidumbre" (Ex 20,2) La primera palabra contiene el primer mandamiento de la ley. La primera llamada y la justa exigencia de Dios consisten en que el hombre lo acoja y lo adore.


El primero de los preceptos abarca la Fe, la Esperanza y la Caridad. Porque Dios es constante, inmutable, siempre el mismo, fiel, perfectamente justo, el hombre debe necesariamente aceptar sus palabras y tener en Él una fe y una confianza completas. Él es todopoderoso, clemente, infinitamente inclinado a hacer el bien. ¿Quién podría no poner en Él todas sus esperanzas? Y quién podrá no amarlo contemplando todos los tesoros de bondad y de ternura que ha derramado en nosotros? De ahí esa fórmula que Dios emplea en la Sagrada Escritura tanto al comienzo como al final de sus preceptos: "Yo soy el Señor"

 

La Fe  
La Fe es una virtud teologal, el cristiano la recibe en el Bautismo. Consiste en Creer en Dios, en lo que Él es: Amor infinito. En creerle a Dios; a su Revelación; en abandonarse a sus proyectos y a su voluntad.


La vida moral tiene su fuente en la fe en Dios que nos revela su amor. S. Pablo habla de la "obediencia de la fe" como de la primera obligación. Hace ver en el "desconocimiento de Dios" el principio de la explicación de todas las desviaciones morales (cf. Rm 1, 5ss). Nuestro deber para con Dios es creer en Él y dar testimonio de Él.


El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:

 

La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer.

 

La duda involuntaria es la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu.

 

La incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario a las verdades de fe. Se llama herejía la negación de un dogma (verdad que ha de creerse); se llama apostasía al rechazo total de la fe cristiana; cisma es el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión de los miembros de la Iglesia.

 

La Esperanza
La
Esperanza es una virtud teologal que el cristiano recibe en el Bautismo. Consiste en confiar en la bondad y providencia de Dios, esperando recibir de Él lo necesario para nuestro bien y salvación.


Cuando Dios se revela y llama al hombre, éste no puede responder plenamente al amor divino por sus propias fuerzas. Debe esperar que Dios le dé capacidad de devolverle el amor y de obrar conforme a los mandamientos de la caridad. La esperanza es aguardar confiadamente la bendición divina y la bienaventurada visión de Dios; es también el temor de ofender el amor de Dios.


El primer mandamiento se refiere también a los pecados contra la esperanza, que son:

La desesperación, cuando el hombre deja de esperar de Dios su salvación personal, el auxilio para llegar a ella o el perdón de sus pecados. Se opone a la bondad de Dios, a su Justicia.

 

La presunción, es cuando el hombre presume de sus capacidades (esperando salvarse sin la ayuda de lo alto), o cuando el hombre presume de la omnipotencia o la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito.

 

La Caridad
La
caridad es la mayor de las tres virtudes teologales (Cf. 1Cor 13); el cristiano la recibe en el Bautismo. Es el Amor, a Dios y al prójimo.


La fe en el amor de Dios encierra la llamada y la obligación de responder a la caridad divina mediante un amor sincero. El primer mandamiento nos ordena amar a Dios sobre todas las cosas y a las criaturas por Él y a causa de Él.


Se puede pecar de diversas maneras contra el amor de Dios:

La indiferencia descuida o rechaza la consideración del amor divino; desprecia su acción y niega su fuerza.

 

La ingratitud omite o se niega a reconocer el amor divino y devolverle amor por amor.

La tibieza es una vacilación o negligencia en responder al amor divino.

La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir apatía por el bien divino.

 

El odio a Dios tiene su origen en el orgullo, se opone al amor de Dios, cuya bondad niega y lo maldice, porque condena el pecado e inflige penas.

 

Religión y devoción
La adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo.


Los actos de fe, esperanza y caridad que ordena el primer mandamiento se realizan en la oración. La elevación del espíritu hacia Dios es una expresión de nuestra adoración a Dios.


Es justo