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    Experiencia de Enrique Agelet Giménez

    Experiencia de Enrique Agelet Giménez

     

     

    03 octubre

    TESTIMONIO DE AMOR...

    Queridos Amigos en Cristo: Hoy he dado un paso definitivo en mi Vida. Después de andar dando traspiés sin sentido, he encontrado la PAZ en mi corazón. Me he apercatado de que no vivimos para nosotros mismos, sino que nos mueve EL AMOR.
    Ser humilde, caritativo, dulce, generoso y entregado a Dios y a las almas: Esto quiero llegar a convertirme, en un SER nuevo transformado, impulsado por la FUERZA del ESPÍRITU SANTO sin que por ello, obvie las necesidades del Mundo. Cristo quiere que sea un Hombre íntegro, servicial y amante de su Palabra. Me he equivocado muchas veces ("busqué el Amor de mi Alma y no lo encontré... Pero estaba allí, a mi lado, tendiéndome su amorosa mano para impulsarme a Caminar, a ser Fuerte y decidido"). MI meta es la SANTIDAD con la ayuda de nuestra Madre Santísima y de su Sagrado Hijo. Olvidarme de mi propio "ego", de mis apetencias personales y caprichos, meditando, contemplando y OBRANDO con coherencia y recta FE. Quizás esto ha constituido mi mayor hándicap, ser coherente, mas este día justo de la conmemoración de las exequias del Padre San Francisco de Asís (El santo Padre Angélico) deseo ser INSTRUMENTO de AMOR; hacer el bien por encima de todo derramando "una lluvia de Rosas": ("pasó la Vida haciendo el Bien"...). No por vanidad ni por merecimiento propio, todo lo contrario, reconociendo mi pequeñez y limitaciones humanas. Ser pequeño, sencillo, mirando a los ojos de Dios con una mirada Nueva, bellísima, como la de un niño. Eso es mi pura intención, cambio de actitudes, de comportamiento y corregir defectillos que con el paso del tiempo pueden hacerse mayores. Os pido, mi queridísimos, a través de este medio tan fabuloso, que compartamos experiencias y que juntos podamos ayudar a DIOS en su interminable obra de Crear y seguir Creando... Quike.

     

     

     

     

     


    24 octubre 03:24 a.m. Publicado por: http://cid-db64375b414fd05a.spaces.live.com/

     

    El Amor de un Angel llamado Quike Agelet (DAMIEL68)

     

             Esta es la historia de mi vida personal cubicada en el profundo Amor a Dios y al Hombre… Rosas rojas y nardos difundiendo mi real presencia, y –como parangón- una lúcida mente que trabaja incansable en busca del Amor perfecto y la Inocencia primigenia…

     

             Busco la realidad incardinada en los dulces besos y caricias de Aquél que tanto me ama, despertando en mí un ansia total de repartir ternura dulzura y comprensión a cuantos acuden a mí inquiriendo sus preguntas vitales. Así soy yo, enamorado alegre y tremendamente Activo… Con solamente un objetivo y éste consiste en procurar hacer la Vida más feliz y halagüeña a cuantos me rodean…

     

             ¿Soy un extraño, un ente aparte del mundo?; la verdad es que lo ignoro, sólo pretendo contribuir a que exista un mundo mejor más justo habitable por siglos enteros hasta la consumación del juicio final y la venida de Cristo Salvador…

             A veces me encuentro con la oposición de los más recalcitrantes a la idea de que exista un Dios, Ente inmanente que rezuma el Universo entero, pero no me abato sino que sigo con más fuerza y empeño en mi tarea de construir Belleza por doquier: Amo y soy amado; nada más importa; por lo cual, Mamá María ríe complacida y me sumerge en su pecho amantísimo instruyéndome en la verdades eternas concomitantes a una Ley natural y universal…

     Esto es todo, Aquí os deposito mi dulcísimo Corazón, en un abrazo que no terminará nunca… Amén.  

     

     

    Mi dulce Amiga: He aquí mi testimonio actual... Amor, ternura, delicadeza...Estoy preso del Amor, un entrañable sentimiento que me hace volar más allá de las alturas. El me mira, me sonríe con curiosa complicidad, agarrándome fuertemente para que no me caiga en el abismo del Mundo... Fuegos de artificio, centellas, serpentinas de colores alborean en mis abiertos ojos, cuando su hermosura me rodea de magnanimidad y Misterio... Emocionado, entorno mi boca besándole con sumo agradecimiento... El me  espera en el altozano de la vida, más allá del límite de la muerte. La resurrección de cuerpos y almas se va manifestando en el libro diario de mi existencia. Canta un colibrí enardecido y rosa el cielo té indaga asombrado la tibieza de sus manos de oro, calientes y acogedoras...  Calla la noche, el día va pasando el mensaje de nuestro idilio entre copas de elixir sagrado y cántaros de agua milagrosa que hacen vibrar a el alma dormida. Soy el de siempre?... quizá, mas ahora rodeado de todo el cálido Amor de mi Redentor y de la sagrada y excelentísima Virgen maría... Estoy alegre y feliz, existo para y por el azul Amor, y cuanto más le otorgo más radiante me siento. Es la pura esencia de mi corazón quien va transcribiendo los hechos consiguientes mientras una marea de tenues caricias me oculta en su pecho amadísimo... La primavera nace en mi niño Espíritu toda vez que las rosas en su torso desnudo anuncia la venida del Viento Salvador en mis blancas manos embrazadas a su rostro bello. ¡Jesucristo vive en mí!, repito incansable y una misericordia cenital va bailando junto a nuestros cuerpos cuando un sol de plata y marfil nos acuna frente al veredicto final... La brisa del Corazón canta salmos en torno a la mesa sacramental y en el momento de recibir el pan consagrado sollozo de emoción y alegría; estamos juntos otra vez, como antes: la tierra entera clama por el fulgor del instante y los traviesos Cupidos levantan cálices de margaritas tempranas recogidas en la mies del sembrador Divino. Es hora de dar Gracias y penetrante oscuro y salutífero el pájaro de la reconciliación me silba al oídos sus melodías de plata...Memento.

    Mi querida y cómplice adoradora del Altísimo, esto es lo que percibe y siente mi Corazón, te lo transcribo para que traspase tu mente en  fiesta perpetua.

    Un besote y todo mi cariño para ti, Compañera del Alma. Quike Agelet (DAMIEL).

     

     

     

    ¿Qué existe en el cielo?

    ¿Existirán carreteras en el cielo, Señor?

    ¿Para qué? Sólo en la tierra son necesarias las prisas.

    En la eternidad, la paz y el sosiego nacen por todos los rincones.

     

    ¿Existirán bosques y mares, ríos y montañas en el cielo, Señor?

    ¿Para qué? La belleza de Dios, será lo suficiente para colmar las aspiraciones y la búsqueda de todo hombre.

     

    ¿Existirán rascacielos y playas en el cielo, Señor?

    ¿Para qué? Sólo, con habitar en Dios será suficiente para sentirse feliz y pasear viendo su inmensa Gloria.

     

    ¿Existirán las razas y la diversidad de lenguas en el cielo, Señor?

    ¿Para qué? En Dios Padre, todos seréis definitivamente UNO.

     

    ¿Existirán las fronteras, las diferencias, el libre pensamiento?

    ¿Para qué? En la casa de mi Padre sólo existe la común unión; en la morada de mi Padre sólo vive un único pueblo en la mansión de mi Padre, al verlo tal y cual es, el pensamiento sólo será uno: AMOR Y SOLO AMOR

     

    ¿Existirá el rencor y el odio por lo que fuimos y nos hicimos, Señor?

    ¿Para qué? Quien llega a la casa de mi Padre lo hace siendo una persona traspasada por el amor y, en el corazón de esa persona que alcanzó la meta divina sólo hay lugar para eso, para el amor.

     

    Entonces ¿qué existe en el cielo, mi Señor?

    En el cielo hay lo que vosotros no lográis alcanzar en la tierra,

    En el cielo funcionamos de una forma diferente,

    En el cielo no valen los esquemas de la tierra,

    En el cielo es feliz quien fue infeliz allá abajo,

    En el cielo es grande quien fue pequeño,

    El cielo sólo se entiende viviendo y pensando en él.

     

    No lo olvidéis, el cielo es el mundo al revés,

    El cielo es la gran casa del Padre,

    Un lugar donde sólo brota el amor,

    Una fuente donde sólo emerge el bien,

    Un paraíso en el que, lo que a vosotros os parece necesario allá es inutilidad completa.

    Quiero ser pequeño, Señor

    QUIERO SER PEQUEÑO, SEÑOR

    Para que nunca olvide lo grande que eres

    Para que alguien me suba sobre sus hombres y te pueda ver

    Para que me asombre de tus Palabras y de tus milagros.

     

    QUIERO SER PEQUEÑO, SEÑOR

    Para que no sea insensible a los que sufren

    Para que pueda subirme a los árboles

    y mirar por donde vienes

    Para que pueda ascender a los árboles

    y Tú te fijes en mí, como yo me fijo en Ti.

     

    QUIERO SER PEQUEÑO, SEÑOR

    Para que me corrijas cuando me equivoco

    Para que me lleves de tu mano

    Para que conozcas cómo es mi casa

    Para que nunca me canse de ser tu amigo.

     

    QUIERO SER PEQUEÑO, COMO ZAQUEO

    Para dar un salto cuando Tú me digas: ¡baja!

    Para dar algo de lo mío, si alguien está necesitado

    Para pedirte perdón, por las veces en que he faltado por algo

    Para sonrojarme por las pequeñas travesuras que he cometido.

     

    QUIERO SER PEQUEÑO, COMO ZAQUEO

    Y tener la suerte de tratarte como a un invitado

    Y sentarte a mi mesa, y Tú Señor, en la de mi casa

    Y que me perdones, si en algo te he decepcionado

    Y que, mi casa brille con una nueva luz,

    al entrar en ella el lucero más grande de los cielos:

     

    TÚ, SEÑOR. TÚ, JESUCRISTO.

     

    Gritemos al Señor!!!

     

     

    Qué triste resulta en la vida, y lo hemos podido comprobar en primera persona muchas veces, cuando nos toca avanzar en solitario; cuando –por diversas circunstancias- nos dejan al margen de decisiones, de alegrías y o de los sentimientos de las personas que más queremos.

    Los leprosos, en tiempos de Jesús, gritaban desde lejos; vivían en lugares apartados; no hacían vida social con los demás. No les dolía tanto, la enfermedad que marcaba su piel, cuanto el rechazo social y el hecho, por ejemplo, de que fuera considerada como una maldición divina. Eran, en definitiva, unos muertos en vida. Porque ¿para qué vivir si no puedes vivir con los que más quieres?

    También nosotros, en situaciones diversas, rezamos al Señor: “ten compasión de nosotros”. Cuando el mundo nos rechaza porque no reunimos unas características determinadas. Cuando nuestra voz no cuenta para nada. Cuando, por ejemplo, pesa más nuestra vida pasada que nuestro afán de superación o el espíritu de sacrificio. Cuando las cosas nos salen retorcidamente una vez y otra también.

    ¿Lepra hoy? Por supuesto. Una lepra que no se observa a flor de piel pero que los ojos y los semblantes de las personas la denotan.

    -La lepra de la apatía. Los que viven alejados de todo optimismo. Que han arrojado la toalla porque el mundo les resulta duro de asumir y áspero para vivir en él.

    -La lepra de la desilusión. Y vuelvo a repetir lo de tantas veces, y recordando los evangelios de estas semanas precedentes, ¿por qué teniendo tanto, el hombre vive en permanente ansiedad?

    -La lepra de la incredulidad. Es, tal vez, la más grave y la más severa de nuestros días. Hombres y mujeres, amigos conocidos o desconocidos (incluso dentro de nuestras propias familias) que viven al margen de la fe, de la iglesia y que…tan sólo se acuerdan de que Jesús existe en momentos puntuales como el bautizo, la comunión, la confirmación, el matrimonio o la defunción.

    Sí, amigos. Gritemos en este domingo. ¡Ten piedad de nosotros! Pero lo digamos con convencimiento. Sabedores de la afección, no precisamente epidérmica, que afea nuestra estética sino aquella que debilita y arruga la espiritual; aquella que nos deja el alma y el corazón congelados.

    San Francisco de Asís

     

    Se celebra el 04 de octubre.

    Fundador de la orden franciscana. San Francisco de Asís predicó la pobreza como un valor y propuso un modo de vida sencillo basado en los ideales de los Evangelios. Con el tiempo, el número de sus adeptos fue aumentando y Francisco comenzó a formar una orden religiosa, la de los franciscanos. Además, con la colaboración de santa Clara, fundó la rama femenina de su orden, que recibió el nombre de clarisas.

    Entregándose a la vida contemplativa, durante este retiro, San Francisco de Asís recibió los estigmas (las heridas de Cristo en su propio cuerpo).

     

    San Francisco de Asís, que era un verdadero poeta y le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, compuso un himno a las criaturas, en el cual alaba a Dios por el sol, y la luna, la tierra y las estrellas, el fuego y el viento, el agua y la vegetación. "Alabado sea mi Señor por el hermano sol y la madre tierra, y por los que saben perdonar", etc. Le agradaba mucho cantarlo y hacerlo aprender a los demás y poco antes de morir hizo que sus amigos lo cantaran en su presencia.

     

    Su saludo era "Paz y bien".

     

     

    Dones extraordinarios

    Dios le había concedido ya el don de profecía y el don de milagros. Cuando pedía limosna para reparar la iglesia de San Damián, acostumbraba decir: "Ayudadme a terminar esta iglesia. Un día habrá ahí un convento de religiosas en cuyo buen nombre se glorificarán el Señor y la universal Iglesia." La profecía se verificó cinco años más tarde en Santa Clara y sus religiosas. Un habitante de Espoleto sufría de un cáncer que le había desfigurado horriblemente el rostro. En cierta ocasión, al cruzarse con San Francisco, el hombre intentó arrojarse a sus pies, pero el santo se lo impidió y le besó en el rostro. El enfermo quedó instantáneamente curado. San Buenaventura comentaba a este propósito: "No sé si hay, que admirar más el beso o el milagro".

     

    La representación del Nacimiento de Jesús

    San Francisco pasó la Navidad de 1223 en Grecehio, en el valle de Rieti. Con tal ocasión, había dicho a su amigo, Juan da Vellita- "Quisiera hacer una especie de representación viviente del nacimiento de Jesús en Belén, para presenciar, por decirlo así, con los ojos del cuerpo la humildad de la Encarnación y verle recostado en el pesebre entre el buey y el asno." En efecto, el santo construyó entonces en la ermita una especie de cueva y los campesinos de los alrededores asistieron a la misa de media noche, en la que Francisco actuó corno diácono y predicó sobre el misterio de la Natividad.

     

    Se le atribuye haber comenzado en aquella ocasión la tradición del "belén" o "nacimiento".

    «el hombre de hoy necesita la fe, la esperanza y la caridad de Francisco; necesita la alegría de brota de la pobreza de espíritu, esto es, de una libertad interior». -Juan Pablo II, 11-II-03

     

    ¡San Francisco de Asís: pídele a Jesús que lo amemos tan intensamente como lo lograste amar tú.! 

     

    Saludos a todos los Pazybieneros franciscanos.

     

    Cántico de las criaturas o Cántico del hermano sol

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    Cántico de las criaturas o Cántico del hermano sol

     

    Altísimo, omnipotente, buen Señor,
    tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

     

    A ti solo, Altísimo, corresponden,
    y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

     

    Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
    especialmente el señor hermano sol,
    el cual es día, y por el cual nos alumbras.

     

    Y él es bello y radiante con gran esplendor,
    de ti, Altísimo, lleva significación.

     

    Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
    en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

     

    Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
    y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
    por el cual a tus criaturas das sustento.

     

    Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
    la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

     

    Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
    por el cual alumbras la noche,
    y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

     

    Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
    la cual nos sustenta y gobierna,
    y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

     

    Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
    y soportan enfermedad y tribulación.

     

    Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
    porque por ti, Altísimo, coronados serán.

     

    Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
    de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

    ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
    bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
    porque la muerte segunda no les hará mal.

     

    Load y bendecid a mi Señor,
    y dadle gracias y servidle con gran humildad.