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    Niño Dios

     

    Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pido años de paz.

    Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pido que no haya más miserias en el mundo.

    Niño Dios, tu que naciste de una madre virgen, te pido pureza en este mundo.

    Niño Dios, tu que eres salvador, sálvanos de los desastres que nos provoca la naturaleza.

    Niño Dios, tú que nos diste la vida para vivirla, que la vivamos de acuerdo a tu gloriosa vida.

    Amén.



    Esta oración fue recopilada de la páginita de Agueda, que siempre tiene hermosos mensajes de Dios Nuestro Señor, y me dio permiso de publicarla aquí. Saldutiouz a todouz.

    http://www.fotolog.com/ague_peace_love/36768542

    Ayudante de Jesús

     

    Uno de mis recuerdos mas dolorosos  de mi infancia, fue cuando mi  hermano mayor me dijo:


    -"No existe , ni  Santa  Claus, ni el niño Jesús, los regalos son de los papas" cualquiera lo sabe, hasta los niños mas tontos" ...- me solté llorando y a toda velocidad pedaleando mi bicicleta me fui a visitar a mi abuela, porque  ella nunca me habí­a mentido, ni me mentirí­a, ella me dirí­a la verdad, la  pura verdad, y esa verdad que yo escucharí­a, seria mas fácil de entenderla, saboreando uno de  los deliciosos panes de canela hechos por ella.

    Mi abuela estaba en casa y los panes, recién sacados del horno, calientitos!!!... saboreando uno de ellos, le conté todo lo que mi hermano había dicho.
    Ella me escucho con mucha  atención. y me dijo: “nunca había escuchado algo más ridí­culo, no lo creas, ese rumor ha circulado por allí­ desde hace
    mucho  tiempo, y me da mucho coraje escucharlo, estoy muy enojada,
    completamente  furiosa… ponte tu chaqueta y vamonos" .

    -Vámonos?... adonde, abuela ?... - le  pregunte, - todaví­a no me acabo el segundo pan de canela… pero,  vámonos."… - nuestro destino fue un almacén, donde se vendí­a de todo, cuando í­bamos entrando, mi abuela me dio un billete de diez dólares, lo cual en aquel tiempo era un buen dinero.
    - "toma este dinero"- me  dijo.
    "Compra algo para alguien que lo  necesite, te esperare en el carro". Se dio la media vuelta y se salió de la tienda.

    Yo solo tení­a 8 años,  frecuentemente iba de compras con mi mamá¡, pero nunca habí­a comprado nada solo; la tienda me parecía inmensa y llení­sima de gente que buscaban sus  últimos regalos de Navidad.

    Por algunos momentos quede paralizado en medio de la tienda, todo confundido, apretando en mi mano los 10 dólares, pensaba que comprarí­a, y a que ser de este planeta se lo  comprarí­a.

    Pensé en toda la gente que  conozco: mi familia, mis amigos, mis vecinos.
    Los niños de la escuela, la gente  de mi iglesia.


    De repente se vino a mi  Pensamiento: Beto Dí­az, el era un niño que siempre iba a la escuela muy  sucio, con el cabello enmarañado y con un mal
    aliento, se sentaba muy  cerca de mi en mi clase de tercer grado.

    Beto Dí­az, no tenia una  chaqueta, Yo lo sabia porque el nunca iba jugar afuera a la hora de recreo en los dí­as fríos de invierno.
    Su mamá, siempre le mandaba una  nota a la profesora, diciéndole que estaba agripado, pero todos sus compañeros sabí­amos que no tenia gripa, que la razón era que no tenia una chaqueta. Entonces apreté fuertemente mis diez dólares y me dije: "Le  comprare una chaqueta a Beto" Escogí­ una preciosa chaqueta de pana roja con capucha, se miraba muy calientita, y yo estaba seguro que le encantarí­a.

    La dependienta me pregunto?... para quién es este bonito regalo?... y un poco tí­mido le conteste: es para Beto… si Beto Díaz. Le  pagué los diez
    dólares, no me dio nada de cambio, lo puso en una bolsa,  me sonrió, y me dijo: "Feliz Navidad".


    Esa misma tarde, mi abuela me ayudo a envolver la chaqueta en un hermoso papel navideño, le pusimos un moño, y mi abuela le escribió una tarjeta
    que decía:

    "Para: Beto, del: Niño Jesús"


    y me dijo en el oí­do : al Niño Jesús le gustan los secretos… - Entonces nos subimos nuevamente a su carro, y ella manejo hasta  la casa de Beto Dí­az,
    en el camino me explico, que de ahora en adelante y para siempre, oficialmente yo era uno de los ayudantes de Jesús..


    Nos estacionamos unas cuadras antes de llegar a la casa de Beto, luego nos escondimos detrás de unos arbustos enfrente de la casa, entonces mi abuela me dijo muy despacito: "bien , ahora ve a dejar el regalo en la  puerta, tocas y rápidamente te devuelves a nuestro escondite"… - respire
    profundamente y silenciosamente seguí­ las instrucciones de la abuela. toqué la puerta, y corrí a esconderme al lado de ella.

    Los dos esperamos allí­ en lo oscurito, hasta que por fin la puerta se abrió y vimos como Beto recogí­a  el regalo con una gran cara de sorpresa...


    Al paso de muchos años,  siempre recuerdo aquellos momentos, cuando mi abuela y yo esperábamos en  medio del frío y de la oscuridad a que se
    abriera la puerta de Beto.


    Aquella noche, me di cuenta que  esos feos rumores son ridículos, como me lo dijo mi abuela:

    Jesús esta vivo y muy bien, y todos nosotros somos sus ayudantes...