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El pequeño regaloEn la plaza mayor de la ciudad habían abierto una tienda nueva. El rótulo decía: "Regalos de Dios". Entré; un ángel atendía a los clientes. Yo, asombrado, le pregunté:
- ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor? - Ofrezco cualquier don de Dios. - ¿Cobras muy caro? - No, los dones de Dios son gratis.
Miré los grandes estantes; estaban llenos de ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo tenía gran necesidad de todas aquellas cosas. Cobré valor y le dije al ángel:
- Dame por favor, bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación.
Me sorprendí mucho cuando vi que el ángel, de todo lo que yo le había pedido, me había hecho un solo paquete; allí estaba en el mostrador, un paquete tan pequeño como el tamaño de mi corazón.
- ¿Será posible?" pregunté, "¿Esto es todo?"
El ángel me explicó: - Es todo, Dios nunca da frutos maduros; Él sólo da pequeñas semillas, que cada quien debe cultivar.
Los 10 Mandamientos y el pecadoEl pecado. Lee esto, sólo si quieres comprometerte a alejarte de el.
La Vida del Cristiano (Parte 1/4) http://rosario.org.mx/doctrina/10man_1.htm
¡Hola! Bienvenido. Muchos nos llamamos cristianos, pero por desgracia, no todos saben en qué consiste este nombre. Cristiano es el que "sigue a Cristo", es decir, sigue su doctrina, sus mandatos, su forma de vivir. La vida cristiana no consiste solamente en participar de ciertas ceremonias o actos litúrgicos, como son recibir los sacramentos, ir a Misa, rezar, etc. La vida cristiana va mucho más allá: abarca cada una de las actividades que una persona realiza y se ejerce durante todos los días de la vida.
"Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó"
La conciencia moral Los actos humanos libremente realizados, son calificables moralmente como actos buenos o actos malos. El acto moralmente bueno es el que busca un bien propio y de los otros. Un acto moralmente malo es el que daña a uno mismo y/o a otros. En lo más profundo de su ser el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal. El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón, es esta la conciencia, el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está sólo con Dios. La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona reconoce si un acto es bueno o malo. La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral, para distinguir entre los actos buenos y malos y para asumir la responsabilidad de los actos realizados. Es necesario formar la conciencia rectamente, para ello es preciso formular un juicio de acuerdo con la razón y con la ley divina.
El pecado
Pecado original.
Pecado mortal. Para que un pecado sea mortal se requiere que sea cometido con pleno y deliberado consentimiento.
El endurecimiento del corazón no disminuye, sino aumenta, el carácter voluntario del pecado. Para borrarlo es necesaria una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y Una conversión del corazón del hombre = el Sacramento de la Reconciliación. (Confesión)
Son pecados mortales, además de las faltas a la Ley de Dios: "El que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien será reo de pecado eterno" (Mc 3, 29) Jesús se refiere a quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento, rechazando el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo. Este proceder puede conducir a la condenación eterna.
Los pecados capitales son los que tienen que ver con los vicios, contrarios a las virtudes, se llaman capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula y la pereza.
Pecado venial El pecado venial deja subsistir la gracia de Dios, aunque la ofende y la hiere, haciendo al hombre aun más débil ante las tentaciones.
La proliferación del pecado. El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra vicio por la repetición de actos. De ahí resultan las desviaciones de la conciencia y la confusión entre los actos buenos y los actos malos. Así el pecado tiende a reproducirse y a reforzarse.
-participando directa y voluntariamente; -ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos; -no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo; -protegiendo a los que hacen el mal.
Así el pecado convierte a los hombres den cómplices unos de otros. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la voluntad de Dios. Las "estructuras de pecado" son expresión y resultado de los pecados personales; se convierten entonces en "pecado social".
Vicios. Un vicio es la repetición de una conducta destructiva, repetición que se vuelve costumbre. Los vicios se catalogan según las virtudes a las que se oponen, generalmente se refieren a los pecados capitales. Se llaman pecados capitales porque son fuente y raíz de otros pecados, son pecados mortales cuando quebrantan en materia grave algún mandamiento de la Ley de Dios. Contra cada pecado capital se debe buscar la práctica de una virtud:
Soberbia, es el deseo desmedido de ser preferido antes que otros por creerse superior. Este pecado perdió a los ángeles rebeldes y provocó el pecado original. Contra la soberbia está la virtud de la Humildad.
Avaricia, es el deseo desordenado de las riquezas. El avaro pone los bienes materiales antes de cualquier otra situación y antes de las personas. Contra la avaricia está la virtud de la Generosidad.
Envidia, es sentir tristeza o coraje por el bien ajeno. La envidia no permite vivir en paz, pues el envidioso está siempre pendiente de los demás, sufriendo por sus éxitos. Contra la envidia está la virtud de la Caridad.
Ira, es el deseo desordenado de venganza. Es muy fácil ser presa de la ira, pues con frecuencia somos víctimas de daños e injusticias. Contra la ira está la virtud de la Mansedumbre.
Lujuria, es el deseo desordenado de los placeres sexuales. La cultura moderna, provoca caer fácilmente en este pecado, por lo que es preciso estar muy atentos. Contra la lujuria está la virtud de la Castidad.
Gula, es el gusto desordenado por la comida y la bebida. Las prácticas piadosas como el ayuno y la oración, ayudan a controlar esta tentación. Contra la gula está la virtud de la Templanza
Pereza, es la falta de ánimo para cumplir las propias obligaciones y para hacer buenas obras. Contra la pereza está la virtud de la Diligencia.
El hombre puede vencer a los vicios si recurre a la gracia de Dios, proponiéndose a practicar las virtudes que harán desaparecer la práctica del vicio. Los 10 Mandamientos y el pecadoLa Vida del Cristiano (Parte 2/4) http://rosario.org.mx/doctrina/10man_2.htm
La Ley ó Los diez Mandamientos El hombre, llamado a la felicidad, pero herido por el pecado, necesita la salvación de Dios. Esta salvación el hombre la recibe por medio de Cristo, sin embargo tiene que esforzarse por merecerla, para eso, cuenta con la ayuda de la ley que lo dirige y de la Gracia de Dios que lo sostiene.
Ley Natural
Esta ley es Universal en sus preceptos, expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales.
Inmutable, permanece a través de las variaciones de la historia y subsiste aun con las diferencias de los pueblos y las culturas.
Indispensable para la edificación de la comunidad de los hombres y proporciona la base necesaria a la ley civil que se adhiere a ella.
Ley Moral
Ante la pregunta del joven a Jesús, Él le responde primero invocando la necesidad de reconocer a Dios como "el único Bueno", como el Bien por excelencia y como la fuente de todo bien. Luego Jesús le declara la necesidad de guardar los mandamientos. Ser Cristiano -seguir a Jesús- implica cumplir los mandamientos, a los que Él da la plenitud perfecta. El Decálogo debe ser interpretado a la luz del doble y único mandamiento del amor, plenitud de la Ley. (Cf Jn 13,34; 15,21)
Los diez mandamientos
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas 2. No Tomarás el nombre de Dios en vano 3. Santificarás las fiestas 4. Honrarás a tu padre y a tu madre 5. No matarás 6. No cometerás actos impuros 7. No robarás 8. No dirás falso testimonio ni mentirás. 9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros 10. No codiciarás los bienes ajenos
Aunque la mayoría de las fórmulas empleadas en la lista de los Diez Mandamientos, están redactadas en forma de prohibiciones, aquí las traduciremos a invitaciones positivas para actuar como Jesús quiere que actuemos, sin dejar de mencionar la manera original para enumerar cada uno de los Mandamientos.
1er MANDAMIENTO: "AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS"
En el Evangelio de San Mateo, Jesús resumió los deberes del hombre para con Dios de manera muy clara, afirmando el primer mandato del Decálogo.
La Fe
La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer.
La duda involuntaria es la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu.
La incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario a las verdades de fe. Se llama herejía la negación de un dogma (verdad que ha de creerse); se llama apostasía al rechazo total de la fe cristiana; cisma es el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión de los miembros de la Iglesia.
La Esperanza
La desesperación, cuando el hombre deja de esperar de Dios su salvación personal, el auxilio para llegar a ella o el perdón de sus pecados. Se opone a la bondad de Dios, a su Justicia.
La presunción, es cuando el hombre presume de sus capacidades (esperando salvarse sin la ayuda de lo alto), o cuando el hombre presume de la omnipotencia o la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito.
La Caridad
La indiferencia descuida o rechaza la consideración del amor divino; desprecia su acción y niega su fuerza.
La ingratitud omite o se niega a reconocer el amor divino y devolverle amor por amor. La tibieza es una vacilación o negligencia en responder al amor divino. La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir apatía por el bien divino.
El odio a Dios tiene su origen en el orgullo, se opone al amor de Dios, cuya bondad niega y lo maldice, porque condena el pecado e inflige penas.
Religión y devoción
Pecados contra el primer mandamiento
La superstición que es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Hay superstición cuando se pretende utilizar y poner de parte de uno los poderes divinos.
Ejemplo de una práctica de superstición: creer en la "buena o mala suerte" y buscar controlarla con objetos, piedras, imágenes, hierbas, perfumes, etc.
La idolatría, es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura, a una situación, o a una materia en lugar de Dios.
Magia o hechicería, es una perversión de la religión, al tratar de hacer reaccionar las fuerzas divinas por medio de determinados actos. También la llamada "magia blanca", es un pecado contra el primer mandamiento.
La adivinación es una práctica radicalmente contraria a la actitud de confianza que debe distinguir a un cristiano, buscando conocer y manipular el futuro. Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el espiritismo, la consulta a horóscopos, cartas, médium, etc.
La irreligión, cuyos principales pecados son: tentar a Dios, poniendo a prueba de palabra o de obra, su bondad y omnipotencia; el sacrilegio, profanar o tratar indignamente los sacramentos y acciones litúrgicas, las personas, cosas y lugares consagrados a Dios; la simonía, es la compra o venta de cosas espirituales.
El ateísmo, es rechazar o negar la existencia de Dios.
2° MANDAMIENTO: "TRATA CON TODO RESPETO EL NOMBRE DE DIOS" (No Tomarás el Nombre de Dios en Vano)
El nombre de Dios es santo, por eso el hombre no puede hacer mal uso de él; ha de emplearlo para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo. Este Mandamiento se refiere a tener sentido de lo sagrado.
Pecados contra el segundo mandamiento
Abusar del nombre de Dios, es decir, dar uso inconveniente a su nombre (de las Tres Personas Divinas), al de la Virgen María y de todos los santos.
Las promesas hechas a otro en nombre de Dios comprometen el honor, la fidelidad, la veracidad y la autoridad divinas.
La blasfemia, consiste en proferir contra Dios -interior o exteriormente- palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle a respeto en las expresiones. Esa prohibición se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas. Es también blasfemo usar el nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte.
Jurar en falso y perjuro, es invocar a Dios como testigo de una mentira o de una promesa que no se tiene intención de cumplir.
3er MANDAMIENTO: "SANTIFICARÁS LAS FIESTAS"
Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor. El sábado que representa la coronación de la primera creación es sustituido por el domingo que recuerda la nueva creación. (Ver: Año Litúrgico - Domingo, Día del Señor)
* Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave * Los 10 Mandamientos y el pecadoLa Vida del Cristiano (Parte 3/4) http://rosario.org.mx/doctrina/10man_3.htm
Cuarto mandamiento"HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE"
A partir del 4° Mandamiento, la Ley de Dios se refiere al amor al prójimo, es el nuevo mandamiento al que Jesús se refiere en el Evangelio.
Obligaciones
El cuarto mandamiento: Ilumina nuestras relaciones en la sociedad, conforme a la dignidad de todas las personas deseosas de justicia y fraternidad.
Recuerda a los hijos sus deberes para con los padres: respeto, gratuidad, justa obediencia y ayuda.
Tiene que ver con el respeto filial para las relaciones entre hermanos y hermanas. Se refiere a la gratuidad con aquellos de quienes se recibieron el don de la fe, la gracia del Bautismo y la vida en la Iglesia: padres, abuelos, pastores, catequistas, maestros, amigos y otros miembros de la familia.
Recuerda a los padres el deber de atender en la medida de lo posible, las necesidades materiales y espirituales de los hijos y respetar y favorecer la vocación de cada uno, mirándolos siempre como hijos de Dios, respetándolos como personas humanas con deberes y derechos.
Nos ordena también honrar a todos los que para nuestro bien, han recibido de Dios una autoridad en la sociedad y ordena a quien ejerce una autoridad que lo haga como un servicio, manifestando una justa jerarquía de valores que faciliten el ejercicio de la libertad y de la responsabilidad de cada uno, respetando los derechos fundamentales de la persona humana.
Todos los actos contrarios a las actitudes mencionadas, son pecados contra el cuarto mandamiento.
Quinto mandamiento "AMA, RESPETA Y DEFIENDE LA VIDA HUMANA" (No Matarás)
Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano. Este mandamiento obliga a todos y a cada uno, siempre y en todas partes.
Pecados contra el quinto mandamiento: El homicidio directo y voluntario, como también hacer algo con intención de provocar indirectamente la muerte de una persona o exponer a alguien sin razón grave a un riesgo mortal, así como negar la asistencia a una persona en peligro.
El aborto, pues la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. El embrión debe ser defendido atendido y cuidado médicamente como cualquier otro ser humano. La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. El aborto directo, es decir, buscado como un fin o como un medio, es una práctica infame. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana.
La eutanasia, consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas, cualquiera que sean los motivos o los medios, es moralmente inaceptable, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto a Dios nuestro Creador. Las personas enfermas deben de ser atendidas para que lleven una vida digna y tan normal como sea posible.
El suicidio, cada uno es responsable de su vida delante de Dios que se la ha dado. Somos administradores y no propietarios de la vida, no disponemos de ella. El suicidio es gravemente contrario a la justicia, a la esperanza y a la caridad; pero, trastornos psíquicos graves, la angustia o el temor a la prueba, al sufrimiento o a la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él sólo conoce, la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida.
El escándalo es la actitud o comportamiento que induce a otro a hacer el mal, puede ocasionar la muerte espiritual, puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opinión; por esto, constituye una falta grave. Adquiere una gravedad particular según la autoridad de quienes lo causan o la debilidad de quienes lo padecen; inducir a un niño al pecado es muy grave, Jesús habló severamente de ello: "Si alguien hace caer en pecado a uno de estos pequeños que creen en mi, mejor sería que le amarraran al cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar" (Mt 18, 6; Cf. 1Co 8, 10-13).
Otras acciones que atentan contra el quinto mandamiento son: El descuido de la salud física con excesos en la comida, el alcohol, el tabaco y las medicinas. El uso de drogas, la producción clandestina y el tráfico de éstas. La experimentación en seres humanos.
Los secuestros, el terrorismo, la tortura, las amputaciones, mutilaciones o esterilizaciones directamente voluntarias de personas inocentes.
El odio, la cólera y el deseo de venganza; son contrarios a la caridad.
Otras disposiciones Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad en la fe y la esperanza de la resurrección.
La autopsia de los cadáveres es moralmente permitida cuando hay razones legales o de investigación científica.
El don gratuito de órganos después de la muerte es legítimo y meritorio.
La iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección de los cuerpos.
El respeto y el desarrollo de la vida humana exigen la paz terrenal que es imagen y fruto de la paz de Cristo, por esto, todo ciudadano y todo gobernante están obligados a evitar las guerras.
La carrera de armamentos es una plaga gravísima de la humanidad y perjudica a los pobres de modo intolerable.
Sexto mandamiento "HONRA A TU CUERPO Y AL DE LOS DEMÁS, PUES SON TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO" (No Cometerás Actos Impuros)
El matrimonio
Muchas ofensas a la dignidad del matrimonio, son faltas contra el sexto mandamiento: El adulterio, se refiere a la infidelidad conyugal. Existe cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen una relación sexual, aunque sea ocasional. Es una injusticia contra el cónyuge y contra los hijos, y es una falta a los compromisos contraídos. Es un pecado grave.
El divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos. Si se contrae una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, se aumenta la gravedad de la ruptura; el cónyuge casado de nuevo se haya entonces en situación de adulterio público y permanente. Existe sin embargo, la situación de separación de los esposos, que puede ser legítima en ciertos casos previstos por el Derecho Canónico.
La poligamia, niega directamente el designio de Dios, tal como es revelado desde los orígenes, porque es contrario a la igual dignidad personal del hombre y de la mujer, cuya unión conyugal debe ser única y exclusiva.
El incesto, es la relación carnal entre parientes dentro de ciertos grados (Cf. Lv 18, 7-20; 1Co 5, 1.4-5). Esta práctica corrompe las relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.
La unión libre, es cuando el hombre y la mujer se niegan a dar forma jurídica y pública a una unión que implica la intimidad sexual. Es contraria a la ley moral, pues el acto sexual debe tener lugar exclusivamente en el matrimonio; fuera de éste constituye siempre un pecado grave y excluye de la comunión sacramental.
La castidad
Todo bautizado es llamado a la castidad según su estado de vida: El casado es llamado a vivir la castidad conyugal y la fidelidad. El soltero practica la castidad en la continencia. El consagrado vive la castidad en la virginidad o el celibato. Los novios deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad en la continencia.
Pecados contra el sexto mandamiento La lujuria, es el deseo o goce desordenado del placer sexual, es decir cuando es buscado por sí mismo, separando las finalidades de procreación y entrega amorosa. Es además un pecado capital.
La masturbación, es la excitación voluntaria de los órganos genitales para obtener placer sexual; es un acto por sí mismo desordenado y egoísta, pues contradice la finalidad de la mutua entrega y de la procreación. La fornicación, es la unión sexual entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana. Es además, un escándalo grave cuando hay de por medio la corrupción de menores.
El adulterio, ofende además a la dignidad del matrimonio, pues se refiere a la infidelidad conyugal. Existe cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen una relación sexual, aunque sea ocasional. Es una injusticia contra el cónyuge y contra los hijos, y es una falta a los compromisos contraídos.
La pornografía, consiste en dar a conocer actos sexuales reales o simulados, y en exhibir el cuerpo con el fin de provocar placer o excitación. Es una falta grave, tanto de quien se exhibe, de quien la promueve y de quien la busca (actores, comerciantes, público). Ofende gravemente la castidad y a la dignidad de las personas involucradas, pues cada uno viene a ser para otro, objeto de placer rudimentario.
La prostitución atenta contra la dignidad de la persona que se prostituye, pues queda reducida a objeto y, de quien la consume, pues peca gravemente contra sí mismo; quebranta la castidad que prometió en el bautismo y mancha su cuerpo, templo del Espíritu Santo. La prostitución es siempre un pecado, pero la miseria, el chantaje y la presión social pueden atenuar la culpa.
La violación, es forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una persona. Atenta contra la justicia y la caridad; lesiona profundamente el derecho al respeto, a la libertad, a la integridad física y moral. Es siempre un grave pecado, un acto malo en sí mismo. Peor aun si es cometida por parte de los padres (incesto) o de cuidadores con los niños que les son confiados.
Homosexualidad
Para los hombres y mujeres que presentan tendencias homosexuales instintivas que no han elegido su condición homosexual, ésta constituye una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza, evitando todo signo de discriminación injusta. Si estas personas son cristianas, han de realizar la voluntad de Dios, uniendo al sacrificio de Cristo las dificultades que encuentren por su condición. Están llamadas a la castidad, mediante el dominio de sí, la educación de la libertad interior y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada.
La oración y la gracia sacramental son muy importantes para ellos, para que consigan la perfección cristiana. |
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